domingo, 9 de junio de 2019

EL EGO QUE OLVIDA EL PAPEL DE LA POLITICA

Sobrecogedor. 
En pocos días hemos conocido noticias que te hacen querer huir de un mundo cada vez más inhumano. Pero no una huida que te lleva a desaparecer, estamos hablando de una huida que te coloca en una situación de impulso, de reivindicación, de lucha. 
¿Cómo es posible que sigamos siendo de hierro ante la inmigración? ¿Cómo es posible que nadie se inmute al enterarse que una madre perdió a su bebé en el mar, que se ahogó, y que cuando consiguió llegar a tierra la encarcelaron sin poder estar junto a su hija muerta? 
Ni siquiera sabía lo que le había pasado. Una mujer que fue obligada a montarse en una patera, una mujer que sufrió abusos sexuales durante todo el trayecto, al igual que su prima, que también perdió su vida en el mar cuando se lanzó a buscar a su hija de ocho años, pensando que se había caído tras las olas, cuando ya estaba sana y salva en la costa. 
Los mismos abusos sexuales que vivió  una adolescente en Holanda, desde que tenía 11 años, y que le supuso padecer una profunda depresión. Suicidio asistido. 
Soy madre de una niña de 14 años y no puedo ni imaginarme lo que debe ser que te diga tu propia hija que no quiere vivir. 
Desgarrador 
¿Tú qué harías? 
Y por último, no por ello menos impactante, también nos hemos levantado estos días con las voces grabadas de unas maestras que estaban mofándose y burlándose de una pequeña con autismo, precisamente cuando deberían ser estas maestras las que luchen contra el acoso escolar y las que guíen, orienten, eduquen, y se adapten a esta alumna en igualdad de condiciones y bajo los principios de la inclusión, normalización y sectorización. 
Pero como he dicho al principio, estos acontecimientos no nos pueden llevar a la apatía y a la creencia de un mundo cada vez más salvaje e irracional, todo lo contrario. Y es aquí cuando la verdadera política coge protagonismo. 
La política es un instrumento de cambio, no un canje de puestos de trabajo, sillones, engaños o disputas verbales. 
Tras las elecciones llegó la calma y con ello la comodidad. Atrás quedaron las propuestas, para dar comienzo a los egos individuales o colectivos. 
A falta de líderes preparados para el diálogo y los acuerdos, nos encontramos con un panorama desolador, infantil y mediocre. 
Dudo que la nueva aritmética, debido al talante democrático, sirva para poner solución a todo aquello que hablaba al principio. 
Seguiremos sin una política migratoria ordenada, controlada y ajustada a los derechos humanos, que acabe con las mafias, el odio y la xenofobia, e invierta en la cooperación al desarrollo. 
Seguiremos sin poder combatir la violencia de género y el uso que hacen del cuerpo de la mujer como objeto sexual.
Seguiremos sin una sanidad completa y universal, que también incentive el tratamiento para paliar los efectos desbastadores que produce la salud mental, la gran desconocida e incomprendida. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, en el año 2017 hubo en España 3.679 suicidios, de los cuales, 13 fueron de jóvenes entre 15 y 19 años. 
Y seguiremos sin un pacto educativo que incluya los valores y las emociones como una asignatura más a enseñar, quizás la más importante. 
Y por supuesto, todo esto dentro del gran entramado de la economía, el empleo, y la protección medioambiental. 
Pero creo que tocaba hablar de lo humano, de esos hechos reales recientes que te hacen recordar para qué entraste en política. 
Si no intentas cambiar el mundo, éste te intentará devorar a ti.

jueves, 30 de mayo de 2019

SOY FEMINISTA Y CONDENO CUANDO MATAN A UN HOMBRE, LO QUE JAMÁS HARÁ UN MACHISTA CUANDO ASESINAN A UNA MUJER

Para que quede claro, y no haya lugar a dudas, lo voy a explicar de la manera más sencilla y clara posible. De esta forma se evita una mala interpretación o una evidente manipulación.
Soy feminista, es decir, lucho por la igualdad. Quiero que los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos y las mismas oportunidades. 
Soy feminista porque quiero que una mujer no sea discriminada por ser mujer. 
Y lejos de volver a repetir los datos que evidencian esa desigualdad, voy a lanzar otra afirmación, no odio a los hombres. Me fascinan los hombres. Admiro a los hombres, como admiro a una mujer. 
Así que, para esas personas necias e ignorantes, algunas consecuentes con lo que dicen al pretender desviar una lacra social, como es la palpable realidad que envuelve el terrorismo machista que se ha llevado a casi 1000 mujeres desde el 2003, fecha en la que se empezó a contabilizar mediante las estadísticas, voy a decir otra afirmación. Ser feminista no significa no condenar el asesinato de una mujer hacia un hombre. 
Las feministas condenamos la violencia doméstica de la misma manera que condenamos la violencia de género. Las feministas lamentamos la muerte de este hombre de Ceuta a manos de su mujer y no lo justificamos por nada del mundo. 
Las feministas queremos que se haga justicia, pero es que las feministas sí sabemos ser objetivas sin inventar falacias que lo único que buscan es seguir perpetuando un machismo que se ha llevado a más víctimas que la banda terrorista de ETA. 
El Código Penal es igual para todo el mundo. El hombre y la mujer son condenados por igual cuando cometen un asesinato. Decir que no es mentir de una manera muy ruin. Tener una Ley integral contra la Violencia de Género,  que es la violencia que se ejerce contra la mujer por ser mujer, es necesaria para compensar la desigualdad. Nos ayuda a denunciar. Quitarla lo único que hará es que las mujeres estemos más desprotegidas y no hará que la violencia doméstica, que es la violencia que se ejerce dentro del hogar, deje de existir. 
En el año 2008, el Tribunal Constitucional sentenció que la Ley Integral contra la violencia de género es constitucional. Dictaminó que la ley no vulnera el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres, sino que es una respuesta adecuada para cambiar una situación de desigualdad de siglos que provoca que algunos hombres consideren a las mujeres como inferiores y ejerzan la violencia sobre ellas.
El 30 por ciento de los delitos de homicidio y asesinato de hombres en el ámbito de su pareja, fueron asesinados por hombres. Las estadísticas recogidas desde 2008 hasta la actualidad recogen un total de 554 asesinadas (88 por ciento) y 67 asesinados (12 por ciento). Los datos del segundo trimestre de este año relativos a condenas por violencia de género dejan un 98,9 por ciento de hombres condenados frente a un 1,1 por ciento de mujeres condenadas.
Dicho esto, ¿realmente hay alguien que se atreva a comparar los asesinatos cometidos contra las mujeres, o el maltrato que reciben de manera diaria, con las muertes de los hombres? 
Sí, las personas machistas. El patriarcado. La inmoralidad y la irresponsabilidad. 
Es como decir que también los blancos eran esclavos. 
Sensatez. 

sábado, 11 de mayo de 2019

¿VERDAD RUBALCABA?

Gracias Rubalcaba, gracias no únicamente por todas las cosa que hiciste en política, sino también gracias por enseñarnos que este mundo merece la pena, que aunque los líderes de ahora están más preocupados en mantenerse que en servir, en el marketing antes que en las ideas, en la confrontación y manipulación, por encima de la verdad y los principios, aún hay esperanza para quienes hemos decidido alejarnos de la política, no del partido, hasta que la razón y la ética acaben de nuevo dominando al ego y al narcisismo. 
He contado muchas veces que me afilié gracias a Zapatero. Y lo hice cuando perdimos el Gobierno, porque creo que es cuando más nos tenemos que acercar, en las derrotas se palpa a quienes no están por el interés. Pero también quiero contar que contigo viví mi primer Congreso. No eras mi candidato, pues aposté por Chacón, pero ese día pude ser testigo de la fraternidad que siempre ha existido en el PSOE. Tras ganar, tanto quienes apoyábamos a ella como quienes apostaban por ti, arrimamos el hombro a una para seguir construyendo puentes, conquistando cimas de derechos y libertades. Ahora estáis juntos de nuevo. 
Y aprendí, aprendí de tus lecciones, de tu sabiduría, de tu sentido de Estado, ese sentido que me ha llevado siempre a saber que España está por encima de cualquier cuestión partidista. La España del consenso, del diálogo y los acuerdos. Esa es la política que me gusta, la que me representa. La política que me hace saber que aún sí sigue existiendo derecha e izquierda, pero que no podemos caer en el error del fanatismo y el infantilismo, es decir, en el error que nos hizo romper el partido en dos cuando tú dejaste la Secretaria General. 
Y también aprendí que el rencor no tiene cabida en la política, mucho menos la avaricia y el poder por el poder. 
Siempre he dicho que tú fuiste quien le otorgó la importancia que tiene la secretaria de igualdad en la ejecutiva. Reuniones casi quincenales, algo que no gustaba a todo el mundo, pero que sembró la semilla para que ahora nadie se atreva a desdibujar ese paso hacia el feminismo como ideario del socialismo. 
Hay una generación que ha ganado contigo, que ha caminado a tu lado en los mejores momentos. Pero ahora existe otra generación que perdemos con tu marcha, yo me considero de esa generación huérfana que percibe que a veces nos hemos alejado de nuestra identidad, aunque  de nuevo estemos en el camino. 
Y ahora espero que quienes te han añorado sepan calar ese discurso tuyo, ese al que hacías referencia cuando recordabas que "el PSOE debe ser un partido que dice siempre lo que piensa, que piensa lo que dice y que cumple lo que promete. Que hemos de ser siempre coherentes, pero nunca dogmáticos. Que tenemos que ser honestos y austeros. Recalcaste que tenemos que subordinar los intereses personales a los intereses del partido. Y el interés del partido, al interés general. Los socialistas somos la izquierda que quiere gobernar y que no limita su acción política únicamente a protestar, que sabe que no nos volverán a votar por lo que ya hicimos sino por lo que seamos capaces de proponer para el futuro. 
Los socialistas tenemos que ser leales, antes que nada con nuestros compañeros. Nadie sobra. Nos hiciste ver que nuestra relación con el poder es una difícil tarea para la izquierda, porque muchas veces no se entiende. Tenemos que alcanzar el poder para transformar, para buscar la igualdad y la justicia. Tenemos que llegar al poder para dárselo a quienes no tienen otro poder que el que les da la democracia. Para eso queremos el poder.
En resumen, coherencia, trabajo, lealtad, defender siempre los intereses generales, austeridad y honestidad, mucho trabajo, innovación y lealtad".  Él tenía el convencimiento de que el olvido de uno solo de esos principios traería  muy malas consecuencias, que es algo que la ciudadanía no perdonaría. Y no lo haría porque a la izquierda se le debe medir por la calidad de su proyecto político, por la fortaleza de su liderazgo, pero sobre todo por el respeto a sus principios y a sus valores, por su ejemplaridad. Seamos ejemplares. 
Y termino recordando que el voto no se compra con falsas promesas y actitudes mercenarias, el voto se gana con honestidad, por derecho propio. 
¿Verdad Rubalcaba? 

sábado, 27 de abril de 2019

VOTA POR DEMOCRACIA NO POR MIEDO

Cuando te bajas al barro, y te metes de lleno en los problemas de la gente, es cuando puedes llegar a empatizar con el motivo que le lleva a muchas personas el hecho de no votar. La política no está pasando por sus mejores momentos, ya no porque nos hayamos acostumbrado a la corrupción, al clientelismo, a las promesas electorales que nunca llegan, a los privilegios, al bajo nivel pragmático e intelectual de nuestros líderes, sino porque se ha esfumado de nuestra retina el concepto del valor de una ideología, unos principios, una lucha y un ideario. 
Estamos viendo cómo hay un trasvase de gente que salta de un partido a otro, bien por el hartazgo, porque la gente vota por aquellos que le van a cubrir sus necesidades más inmediatas, o bien por el cargo. 
Gente que un día estaba en la primera fila de un partido y al día siguiente está en otra lista o montando un partido propio, no sabemos si con el afán de servir desde otro puente, o por la agonía de seguir viviendo a costa de la política, como si ésta fuera una profesión. 
Pero esta descripción se combate desde dentro o desde fuera. Desde dentro, y ahí me incluyo, criticando todas estas partidas de ajedrez, para que el juego democrático sea lo más limpio y transparente posible. Y desde fuera votando. 
Soy consciente que una gran parte de la ciudadanía no entiende lo necesario que es votar, ya no porque se lo debamos a todas esas personas que se dejaron la vida para que hoy podamos tener ese derecho, sino porque con el voto se deciden las políticas que marcarán el rumbo de un Pais. Y España está en juego. 
La sanidad, la educación, las pensiones, el sueldo mínimo interprofesional, la cohesión territorial, la igualdad de oportunidades, la sostenibilidad del Planeta, la protección animal, el empleo de calidad, la fiscalidad progresiva, nuestro papel en Europa, los medios de comunicación,  la interculturalidad y el respeto a las diferencias, la inmigración regular, ordenada y controlada bajo los preceptos de los Derechos Humanos, el derecho al aborto, a la muerte digna, al matrimonio igualitario, están en sus horas más bajas. Están en juego la Ley Integral contra la Violencia de Género que salva vidas, la Ley de Memoria Histórica que dignifica, o las autonomías que enriquecen. En definitiva, está bajo la cuerda una lista de derechos y logros conseguidos que no pueden quedar en bloqueo por culpa de quienes han encontrado en la política la vía xenófoba, franquista y misógina. 
Mientras Europa avisa de la oleada de la ultraderecha y pide que se le ponga un cordón sanitario, aquí le ponen la alfombra. 
No podemos caer en el error de dar alas a quienes usando como pretexto la unidad de España, como si el resto no la quisiéramos, están cosechando las ideas más reaccionarias contra la libertad. 
Me he tirado toda la campaña diciendo que no se puede ir a votar por el miedo. El miedo al independentismo, como si el nacionalismo no fuera lo mismo, o el miedo a la extrema derecha, no pueden ser la razón única de nuestros pasos. 
Grave error, porque no se vota por el miedo, se vota por la defensa de la pluralidad y el feminismo. No se vota por odio, se vota por la humildad de entender que nadie está por encima de nadie. No se vota por una bandera, se vota por lo que ella representa en la Constitución, pero en todos sus artículos. 
No se vota para retroceder, se vota porque nos ha costado mucho llegar hasta aquí. 
Se vota por la democracia y porque la unidad de España no está en juego, lo que está en juego son los valores. 
Vota, ahora o nunca. 

sábado, 13 de abril de 2019

LA BAJEZA MORAL DE UTILIZAR A ETA

No sabemos cómo serán los resultados el 28 de abril. En estos momentos hay más encuestas que nunca y menos precisión  que antes. La convulsión política en la que estamos inmersos nos hace no saber realmente quien va , ya no únicamente a ganar, que indiscutiblemente será el PSOE, sino a formar Gobierno. Intuyo que nos vamos a llevar una sorpresa y que los resultados nos van a sorprender. Tampoco dudo que podamos estar de nuevo bloqueados por la incapacidad al diálogo y la proximidad de las autonómicas y las municipales. 
El otro día hablaba con una persona sobre la época de la transición y me decía que si ciertos representantes políticos de ahora estuvieran en ese momento ésta no se hubiera producido.
Y es verdad. Mediocridad política. Los escaños se han convertido en un pase por la amistad y la falsa lealtad, más que por la capacidad. Hoy por hoy, aún no sé de qué hablan ciertos políticos que están más preocupados por atacar verbalmente y figurar de manera popular, que de pragmar medidas reales y funcionales. A la prueba está que seguimos sin tener una Ley de Muerte Digna. 
Y es que, entre quienes se inventan propuestas inconstitucionales,  mienten, juegan al despistes y llenan sus listas con personas sin principios, personas capaces de saltar de un partido a otro, auguro que nos queda un escenario que únicamente servirá para abrir telediarios y portadas en el periódico. 
El debate, la disparidad de opiniones es algo que enriquece la democracia, pero la mentira es inadmisible. 
Y escuchar en Ceuta por parte de quienes han estado años gobernando que harán lo que nunca hicieron es cuanto menos insultante para unos tiempos donde la política está siendo cuestionada. Más efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, un nuevo ambulatorio, un centro escolar, la remodelación del Tarajal, una comisaría, una clínica de radioterapia y así hasta completar una lista de promesas electorales que ya dijeron y no cumplieron. ¿Para qué están los políticos sino es para tratar con humildad y realismo a la ciudadanía? 
Agota. Me agota a mí, que amo y siento la política más allá del egoísmo de quienes se enganchan a ella por épocas, es indiscutible que debe agotar al resto. 
Pero no voy a recalcar la caradura moral de quienes no no son capaces de reconocer que las grandes inversiones en Ceuta vinieron de la mano de un Gobierno socialista, no, lo que voy a matizar es la bajeza moral de quienes recurren a ETA como recurso electoral. 
Alguien le debería decir al Partido Popular, como dijo Madina en la radio, por cierto, un socialista vasco al que le pusieron una bomba, que ETA ya no existe y que ésta desapareció el 20 de octubre de 2011 gracias al esfuerzo de muchas personas y bajo el mandato de un Presidente socialista, de Zapatero. 
Creo que no hace falta insistir sobre quien, por ejemplo, llamó a los terroristas movimiento vasco de liberación o acercó 133 de ellos al País Vasco. 
Es decir, aquellos que mintieron con las armas de destrucción masivas para justificar la invadión criminal de Irak y que volvieron a mentir sobre la autoría del 11m por votos, siguen con el discurso miserable del odio y la utilización de las políticas de Estado. 
Y, sobre todo, creo que no hace falta recordar el sufrimiento de muchos socialistas que se dejaron el alma y la vida para que hoy pudiéramos vivir en paz. Que murieron por defender la libertad. 
No todo vale en política. 

sábado, 16 de marzo de 2019

CASADO, TU OBSESIÓN ME PREOCUPA

Casado tiene un serio problema con las mujeres.
Casado, ese macho alfa que denigra el feminismo, hunde la igualdad, y mercadea con las mujeres, ha vuelto a patinar. 
Casado ha vuelto a creer que somos un útero encargado únicamente para parir niños.
¿Que la natalidad está muy baja en España y eso peligra el futuro del País? 
Mujeres, hay que parir. 
¿Que hay que sustentar las pensiones?  
Mujeres, hay que parir. 
¿Que hay que jugar a creer que son defensores de los derechos de las mujeres, ahora que el feminismo según ellos es de comunista y, por tanto, no apoyan ninguna manifestación ni huelga, pero saben que no se pueden desvincular de esta cuarta ola que va a cambiar la historia de España e incluso decidir los resultados de abril? Pues toca lanzar una propuesta. 
Mujeres, hay que parir. 
Y es así como a Casado le ha vuelto a fallar las neuronas a querer lanzar la medida más mezquina, misógina, xenófoba y excluyente, desde hace muchos años, concretamente desde el Franquismo, al hacer elegir a las mujeres entre la seguridad y la protección tras el horror, la miseria y la guerra, o sus hijos e hijas. 
Sí, lo que he dicho. Casado ha pretendido decirle a una mujer inmigrante que si entrega a su hijo e hija en adopción tendrá garantías para quedarse en España. 
Hay que ser muy fascista para tener la semejante ocurrencia. 
Y claro, tuvo que rectificar. El problema ha llegado cuando, mientras cargaba contra todo Cristo por hacer ver que se manipularon sus palabras, gente de su partido seguía defendiendo la propuesta. 
Torpeza política y ataque brutal a los derechos humanos. 
Y ahora, me voy a dirigir a ti. 
Casado, tu obsesión me preocupa. 
Que quieras cambiar la ley del aborto es normal porque eres del Partido Popular. 
Que confundas violencia de género con la doméstica es normal, porque eres del Partido Popular. 
Que quites independencia a las feministas es normal, porque eres del Partido Popular. 
Pero que quieras reproducir el cuento de la criada en la actualidad, no es propio del Partido Popular, es propio de una mente enfermiza, ni siquiera patriarcal. 
Desde luego que es verdad eso de que la realidad muchas veces supera a la ficción. 
Toca reaccionar en las urnas. 

sábado, 23 de febrero de 2019

APUNTA MI NOMBRE VOX

Que Ciudadanos y el Partido Popular no hayan tenido una posición firme ante la última propuesta de Vox, ese partido machista y xenófobo que sostiene al Gobierno de Andalucía, es una señal inequívoca de la connivencia electoralista, simplista e interesada, que llevan a ciertas personas al poder. Que Vox tenga en su programa electoral acabar con los derechos de las mujeres es una realidad, que Ciudadanos y el Partido Popular defiendan la igualdad, es una falsedad. Es la hipocresía de la política, esa que es capaz de negociar lo que yo entiendo que se debe de blindar. La protección de las mujeres víctimas de la violencia de género no cabe en una negociación.     
Para poner un poco de antecedente, voy a volver a recalcar que el diputado Serrano ha registrado en el Parlamento andaluz una petición para que el Gobierno de la comunidad conceda la relación de todos los trabajadores y las trabajadoras, con sus nombres y apellidos, de las Unidades de Valoración Integral de Violencia de Género. Es decir, el nombre de quienes están en los equipos psicosociales de los juzgados de Familia y de Menores que evalúan el riesgo que sufren las víctimas de la violencia machista.
¿Acaso existe algo más miserable, misógino y repugnante que esta persecución propia de otra época añorada por fascistas? 
Lejos de considerar la propuesta machista, es ridícula. Y es ridícula porque Vox desconoce profundamente el sistema judicial pues estos informes no son vinculantes  y, por tanto, son los jueces y las juezas quienes determinan las órdenes de protección y las condenas. ¿O acaso está dudando Vox de la Justicia? 
El objetivo de Vox es propagar los mitos de la violencia de género, coaccionar a quienes diariamente trabajan en este ámbito  y poner en riesgo la vida de las mujeres. Vox sabe que las mujeres somos capaces de dar la vuelta a la historia y luchar sin precedente. Vox sabe que falta a la verdad, pero necesita retroalimentar a la caverna patriarcal que quiere seguir teniendo privilegios y dominio sobre nosotras. Es indiscutible que una de las principales causa de muerte entre las mujeres de entre 15 y 44 años en todo el mundo es la violencia de género. No lo digo yo, lo dice un informe de la ONU, que sitúa que siete de cada 10 mujeres en el mundo sufrirá violencia física o sexual en algún momento de su vida. 
Que sí, que yo entiendo que es difícil de entender que a las mujeres nos asesinan, nos acosan y nos maltratan por ser mujeres, por la desigualdad estructural patriarcal que existe en la sociedad. Y también entiendo que es difícil querer dejar de tener esa posición de superioridad, una posición que quiere ser mantenida únicamente por los machistas, pues es indiscutible que los hombres igualitarios están en esta batalla feminista imbatible e invencible.
Pero a Vox hay que decirle que no le tenemos miedo. Que no nos va a condicionar en nuestra lucha. Que nadie nos va a silenciar y que le va a faltar papel para apuntar los nombres de todas las personas que trabajan para y por la igualdad.
Soy experta y formadora en género, un “arma potentemente peligrosa”. He llevado durante muchos años la Secretaria de Igualdad y Educación del PSOE de Ceuta, soy Presidenta de Búscome y miembro del Comité Organizador de la Plataforma Feminista de Ceuta.  Ejecuto, desde la dirección, el plan de Igualdad en mi colegio y nunca dejaré de trabajar contra la Violencia de Género.
Así que, apunta mi nombre Vox. Y cuando lo hagáis, comenzar a hablar de las políticas económicas, de empleo, sanitarias, ambientales, culturales y educativas. 
A ver si va a ser que sois vosotros los que verdaderamente tenéis que vivir políticamente del feminismo.